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    Crematorio Auschwitz-Birkenau: existencia de pozos ardientes al aire libre

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    ¿Cómo sabemos que los nazis a veces utilizaban pozos ardientes al aire libre para cremar a las víctimas en Auschwitz-Birkenau?

    Los negacionistas del Holocausto argumentan lo siguiente:

    No se encontró evidencia alguna de pozos ardientes al aire libre en Auschwitz-Birkenau.

    Por ejemplo, Carlo Mattogno, un negacionista italiano del Holocausto, realizó cálculos complejos para “demostrar” que los hornos en Auschwitz-Birkenau nunca podían haber cremado los cuerpos de casi 900,000 judíos.[1] Sin embargo, estos cálculos son irrelevantes. Cuando había demasiados cuerpos para cremar en los hornos, los cuerpos eran cremados en pozos ardientes al aire libre detrás del Crematorio 5 y afuera de una de las dos instalaciones detrás de Birkenau.

    Los hechos son:

    Existen testimonios de testigos oculares de perpetradores nazis y sobrevivientes judíos sobre la existencia de fosas ardientes en Auschwitz-Birkenau. Además, hay fotos aéreas y terrestres que documentan el uso de estos pozos. No existe duda alguna de su uso.

    Testimonio sobre la cremación de judíos húngaros en pozos ardientes al aire libre (fines de 1944):

    Entre mayo de 1944 y noviembre de 1944, más de 400,000 judíos de Hungría fueron enviados a Auschwitz-Birkenau, donde casi el 90 por ciento de ellos fue asesinado prácticamente de inmediato en las cámaras de gas. Incluso, una de las dos instalaciones que habían sido utilizadas con anterioridad como cámaras de gas, se reabrió para poder cubrir el exceso masivo.

    Filip Müller fue asignado a un Sonderkommando, para cavar fosas ardientes detrás de la cámara de gas y crematorio V y en los bosques cerca de las cabañas. Las fosas ardientes tenían de 40 a 50 metros de largo, aproximadamente 8 metros de ancho y 2 de profundidad (131 a 164 pies de largo, aproximadamente 26 pies de ancho y 6.5 pies de profundidad). Eventualmente cavaron un total de nueve fosas ardientes grandes “para poder quemar una cantidad casi ilimitada de cuerpos”.[2]

    El Dr. Charles Sigismund Bendel fue un médico judío enviado a Auschwitz-Birkenau donde fue asignado al crematorio Sonderkommando. Durante el juicio Bergen-Belsen en 1945, Bendel confirmó cuán rápido y eficazmente estos pozos ardientes funcionaron. Por ejemplo, recordó cómo un grupo de judíos provenientes de Lodz, Polonia, había sido asesinado y quemado de esa forma: “Llegué a las siete de la mañana con el resto y vi que aún había humo saliendo de las zanjas, lo que indicaba que todo un grupo había sido liquidado o exterminado por la noche…detrás del crematorio cavaron tres largas zanjas de 12 metros de largo y 6 de ancho (39 pies x 20 pies). Al cabo de un tiempo, se dieron cuenta de que no se obtenían resultados los suficientemente rápidos en estas tres grandes zanjas, entonces, en el medio de estas grandes zanjas construyeron dos canales por donde la grasa humana pudiera filtrarse para poder continuar el trabajo con mayor rapidez. La capacidad de estas zanjas era casi fantástica. El Crematorio 4 llegó a quemar 1,000 personas por día, pero este sistema de zanjas logró quemar la misma cantidad en una hora”.[3]

    De hecho, existen imágenes de estas fosas ardientes al aire libre capturadas por un miembro del Sonderkommando. Las fotografías fueron tomadas en forma clandestina en la cámara de gas y crematorio V y muestran cómo se forzaba a las mujeres a desnudarse antes de entrar a las cámaras de gas y cómo los hombres del Sonderkommando arrastraban los cuerpos a las fosas ardientes al aire libre.[4]

    Polish Jews being deported from Germany to Poland, 1938. Bundesarchiv, Bild 146-1982-174-27 / Großberger, H. / CC-BY-SA 3.0 [CC BY-SA 3.0 de (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/de/deed.en)], via Wikimedia Commons.
    Judíos húngaros llegando a Auschwitz. Bundesarchiv, Bild 183-N0827-318 / CC-BY-SA 3.0 [CC BY-SA 3.0 de (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/de/deed.en)], a través de Wikimedia Commons.

    Evidencia de fosas ardientes al aire libre en fotografías aéreas:

    El 8 de julio de 1944, la Luftwaffe (fuerza aérea alemana) voló sobre Auschwitz-Birkenau tomando fotografías de reconocimiento de la zona. La imagen muestra claramente una columna de humo negro que sale de atrás de la cámara de gas y crematorio V.[5]

    Mattogno admite la existencia de fosas ardientes al aire libre, pero declara que el humo proviene de la quema de basura.[6] De hecho, las cámaras de gas y crematorios II y III tenían incineradores dedicados a quemar basura. Pery Broad, un miembro de la Gestapo en Auschwitz-Birkenau, habló de la destrucción masiva de registros en estos incineradores en intervalos regulares.[7] Para quemar documentos y basura no hacían falta fosas ardientes al aire libre.

    John Ball, un negacionista canadiense del Holocausto, argumenta que una fotografía aérea de reconocimiento tomada por los Aliados el 26 de junio de 1944, cuando los Aliados volaron sobre Auschwitz-Birkenau durante el bombardeo de las instalaciones, no muestra ninguna fosa ardiente al aire libre.[8] Esto se debe a que la deportación de los judíos húngaros se suspendió en esta época. La lista de transportes indica que ningún tren salió de Hungría del 17 al 24 de junio, pero que a partir del 25 de junio volvieron a salir. Los transportes demoraron tres o cuatro días para llegar a Auschwitz-Birkenau. Muchos judíos húngaros estaban literalmente en camino a su muerte. Además, no había evidencia de judíos húngaros registrados en el campo como trabajadores esclavos del 20 al 27 de junio de 1944, lo que una vez más, demuestra la suspensión de la actividad en esas fechas.

    Conclusión:

    La evidencia demuestra que las fosas ardientes al aire libre se usaron en Auschwitz-Birkenau cuando los hornos crematorios no podían cubrir la demanda. Existe evidencia de testigos oculares sobre el uso de fosas ardientes al aire libre. Además, hay fotos aéreas y terrestres que documentan el uso de fosas ardientes al aire libre.

    NOTAS

    [1] Carlo Mattogno, Auschwitz: The End of a Legend (Institute for Historical Review, 1994), pp. 6-32 resumido en John C. Zimmerman, “Body Disposal at Auschwitz: The End of Holocaust Denial” en http://www.phdn.org/archives/holocaust-history.org/auschwitz/body-disposal/. El libro de Mattogno puede descargarse en http://www.scribd.com/doc/96633790/Auschwitz-End-of-a-Legend.

    [2] Filip Müller, Eyewitness Auschwitz: Three Years in the Gas Chambers (Ivan R. Dee, 1979), p. 133. Véase también Robert Jan van Pelt, The Van Pelt Report (“VII Auschwitz and Holocaust Denial”?) en https://www.hdot.org.

    [3] Robert Jan van Pelt, The Van Pelt Report (“V Confessions, 1945-47”), https://www.hdot.org.

    [4] Pueden ver estas imágenes en http://iconicphotos.wordpress.com/2010/09/02/the-sonderkommando-photos/. Pueden leer una discusión extensa sobre la fuente y la importancia de estas imágenes en Images in Spite of All: Four Photographs from Auschwitz, traducido por Georges Didi-Huberman (University of Chicago Press, 2012).

    [5] Brian Harmon, “See No Evil: John Ball’s Blundering Air Photo Analysis” en http://www.phdn.org/archives/holocaust-history.org/see-no-evil/. Pueden ver la imagen del 8 de julio de 1944 ampliada donde se ve el humo en este sitio.

    [6] Carlo Mattogno, “The ‘Gassed’ People of Auschwitz: Pressac’s New Revisions”, en http://www.vho.org/GB/c/CM/gcnewrev.html. Véase también John C. Zimmerman, “Body Disposal at Auschwitz: The End of Holocaust Denial” (“Open Air Burnings and Photos, 1944”).

    [7] John C. Zimmerman, “Body Disposal at Auschwitz” (“Absence of Records”). Véase también Robert Jan van Pelt, The Van Pelt Report (“IV Attestations, 1945-46”), https://www.hdot.org.

    [8] John Clive Ball, Air Photo Evidence (“5.2 Mass Graves and Mass Cremation”) en http://vho.org/GB/Books/dth/fndaerial.html.