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    La Operación Reinhard y la cremación masiva: retrasos por condiciones climáticas

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    ¿Cómo sabemos que el clima no supuso graves dificultades o la interrupción total del proceso de cremación masiva en los campos de la muerte de la Operación Reinhard?

    Los negacionistas del Holocausto argumentan lo siguiente:

    Las pruebas señalan que los nazis y sus colaboradores no protegieron las parrillas crematorias con techos ni muros. Por lo tanto, las parrillas estaban expuestas al inclemente clima polaco. La nieve, el viento y las lluvias habrían causado un serio retraso o la interrupción total del proceso de cremación en Treblinka, Belzec y Sobibor. Debido a estas suspensiones, habría sido imposible cremar la cantidad de restos que declaran los testigos. 

    Los hechos son:

    En contraposición de lo que aseguran los negacionistas del Holocausto, la evidencia indica que la nieve, la lluvia y el viento —a menos que fueran prolongados y extremos— no habrían tenido un impacto sustancial en el proceso de cremación. Aun si hubiera llovido y nevado el 20% del tiempo, igual podrían haberse cremado los restos humanos en el período declarado por los testigos. 

    ¿Qué aseguran específicamente los negacionistas del Holocausto en cuanto a las condiciones climáticas de Polonia?

    Los negacionistas especulan mucho sobre las condiciones climáticas de Europa del Este durante la Segunda Guerra Mundial. Buscan cuestionar si los nazis podrían haber cometido o no sus crímenes con este clima. Por ejemplo, un negacionista estadounidense del Holocausto y creador de videos de YouTube, bajo el pseudónimo de “Denierbud” (“el amigo negacionista” en inglés), asegura lo siguiente:

    Lluvia: los “narradores” que inventaron “los cuentos sobre Treblinka, Belzec y Sobibor” no se “percataron” de que la lluvia habría planteado un “problema logístico”. Como prueba, Denierbud hace referencia a una película documental sobre el Holocausto, Shoah, de Claude Lanzmann. En esta, Lanzmann entrevista a un hombre en Treblinka en medio de una lluvia torrencial. A pesar de que la escena se filmó durante la década de 1980, Denierbud la usa como prueba de que, en 1942, las lluvias torrenciales hubieran interrumpido las cremaciones masivas de los campos de la muerte de la Operación Reinhard.[1]

    Nieve: de nuevo, Denierbud usa de referencia la película Shoah. Lanzmann filmó una escena en Sobibor tras una nevada invernal. Denierbud alega que, como en Polonia nieva, esto habría inhibido el proceso crematorio.[2]

    Viento: los testimonios de las parrillas crematorias nunca mencionaron muros cortafuegos como protección del viento. Según Denierbud, los fuertes vientos habrían desviado con facilidad la mayor parte del calor de las parrillas. Por lo tanto, “los cuerpos ubicados por encima de todo no se habrían calentado, mucho menos cremado”.[3]

    El clima de Polonia:

    Polonia tiene un clima templado, es decir que tiene las cuatro estaciones bien diferenciadas: primavera, verano, otoño e invierno. Los veranos pueden ser muy cálidos, con temperaturas que alcanzan los 38 ºC (100 ºF), mientras que los inviernos pueden llegar a temperaturas bajo cero. La precipitación anual (lluvias y nieve) se encuentra en la media de 45 a 60 cm (de 18 a 24 in) en las llanuras de la región sudeste (donde se encontraban los campos de la Operación Reinhard). Esto marca un promedio de 3.8 a 5 cm (de 1.5 a 2 pulg) de precipitación mensual. Tiende a llover más en verano de lo que nieva en invierno. La velocidad promedio de los vientos se encuentra entre los 6.4 y 35 km/h (de 4 a 22 mi/h).[4]

    No podemos saber con precisión cuánta nieve o lluvia cayó en el sudeste polaco entre finales del otoño/principios del invierno de 1942 y el invierno/primavera de 1943. No obstante, los alemanes no tenían que llevar a cabo cremaciones masivas continuamente. Si presumimos que nevó o llovió durante el 20% de este período, como indican las estadísticas generales del clima, entonces podemos decir:

    En Sobibor, les quedaban unos 292 días estimados para cremar unos 250,000 restos. Esto equivale a quemar 856 restos por día, lo que ciertamente era muy posible. De hecho, esta cifra diaria sería un bastante relajada en comparación con la urgencia de los otros campos.

    En Treblinka, es probable que se contase con más días aptos para realizar cremaciones que los 156 días que alega Denierbud. Sin embargo, aunque aceptemos este estimado de 156 días, los nazis y sus colaboradores tenían 125 días para cremar unos 750,000 cuerpos. Sabemos que comenzaron con una parrilla, pero rápidamente las aumentaron a seis. Cada parrilla podía contener al menos 2,000 restos. Aunque digamos solo 1,500 restos por día por parrilla (presumiendo que nada funciona al máximo nivel de eficiencia todo el tiempo), los nazis igual podrían haber cremado todos o la mayoría de los restos durante este lapso.

    En Belzec, las tareas de cremación comenzaron en noviembre de 1942 y se prolongaron hasta marzo de 1943, unos cinco meses. La cantidad total de restos que debían incinerar rondaba los 600,000. En 120 días, tomando en cuenta inclusive las cifras reducidas (1,500 restos por parrilla crematoria), igual podrían haber cremado 540,000 restos. No obstante, el equipo de investigación descubrió que varias fosas de Belzec en realidad contenían restos no cremados. Parece ser que, a medida que los nazis se acercaban al fondo de las fosas, perdieron el gusto de la tarea o estaban apresurados por terminar, por lo que los dejaron como estaban.[5]

    Como nota final de interés, cabe mencionar la fiebre aftosa que azotó a la población bovina británica en 2001. Se tenían que destruir o enterrar rápidamente un estimado de 6,000,000 de restos animales. Algunos se sepultaron, mientras que otros se cremaron en piras al aire libre.[6] Gran Bretaña no es famosa por su clima seco y soleado. Aun así, ningún informe gubernamental ni reportaje analizan el uso de techos o muros en los pozos de incineración. No hay evidencia de que el clima notoriamente húmedo y frío de Gran Bretaña haya impedido sustancialmente el proceso crematorio.

    De hecho, Chil Rajchman (también conocido como Henryk Reichman), sobreviviente de la sección del campo de la muerte de Treblinka, confirma que las tareas continuaban incluso con lluvia: “Ha estado lloviendo desde la mañana sin interrupción. Pero tenemos que trabajar. Todos y cada uno de nosotros estamos empapados… Aunque el suelo es arenoso, se embarra, y correr se dificulta. El jefe nos ordena que llevemos varias decenas de literas con cenizas de los hornos y los esparzamos en el suelo… Por momentos, tenemos que agregar cenizas, porque sigue lloviendo cada vez más fuerte. El día llora con nosotros”.[7]

    By Dariusz Kowalczyk (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], via Wikimedia Commons
    De Dairuz Kowalczyk (obra propia) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], a través de Wikimedia Commons

    No era necesario colocar un techo sobre las piras:

    Yankiel Wiernik, sobreviviente de Treblinka, describe muchos de los edificios del campo en detalle, lo que incluye las nuevas cámaras de gas que ayudó a construir… pero nunca menciona haber colocado techos sobre las parrillas crematorias ni muros a su alrededor.[8]

    ¿Habrían arriesgado los nazis incendiar los techos con estas gigantes hogueras abrasadoras? Además, los nazis a menudo tenían mucha prisa por cremar los cadáveres. No tenían tiempo de construir edificios enteros a su alrededor, usar rieles de aleaciones especiales, montar parrillas ajustables ni colocar techos por encima de las parrillas. Necesitaban completar el trabajo y salir de ahí. Complicar la tarea solo la habría prolongado y, quizás, la hubiera vuelto imposible.

    El viento y su efecto en el proceso crematorio:

    En un intento por demostrar su argumento con un experimento personal, Denierbud creó una fogata en una playa e intentó cremar una pierna de cordero. Utilizó su lucha contra los elementos para cremar la pierna de cordero como ejemplo de lo difícil que hubiera sido cremar un cadáver en esas condiciones. Después de todo, según razona, el viento se llevó gran parte del calor de su fogata, lo que prolongó el tiempo, disminuyó la eficiencia y creó la necesidad de añadir aún más leña.[9] Sin embargo, sus experimentos constituyen un problema de escala. Las parrillas crematorias de Treblinka cubrían unos 66 metros cuadrados (710 pies cuadrados).[10] ¿Cómo puede obstaculizar una brisa un fuego tan caliente (de entre 426 y 649 ºC [800 y 1,200 ºF] o más)? Además, las hogueras eran grandes. Los testigos declararon que las llamas se alzaban unos 9 m (30 pies). ¿Qué podía hacerle el viento a semejante hoguera? Es más probable que este viento atizara las llamas, como ocurre en los incendios forestales. Aunque Denierbud alega correctamente que los expertos obtienen mejores resultados con un muro cortafuegos, se olvida de que las hogueras crematorias se armaban dentro de pozos, lo que protegía del fuego a la fuente de combustible.[11]

    Conclusión:

    La nieve, la lluvia y el viento —a menos que fueran prolongados y extremos— no habrían tenido un efecto sustancial en el proceso. Aun si hubiera llovido y nevado el 20% del tiempo, igual podrían haberse cremado los restos humanos en el período declarado por los testigos. Asimismo, la especulación de Denierbud sobre techos y muros cortafuegos no es más que eso… una especulación. Y la especulación no está a la altura de la evidencia real.

    NOTAS

    [1] “One Third of the Holocaust” en http://www.youtube.com/watch?v=taIaG8b2u8I, aproximadamente a los 02:04 minutos.

    [2] “One Third of the Holocaust”, aproximadamente a los 02:05 minutos.

    [3] “One Third of the Holocaust”, aproximadamente a los 02:10 minutos.

    [4] “Geography of Poland” en http://en.wikipedia.org/wiki/Geography_of_Poland; “Weather in Poland” en http://www.staypoland.com/poland-weather.htm.

    [5] Para obtener más información exhaustiva sobre la cremación de los restos humanos en los tres campos, véase Roberto Muehlenkamp, “It’s Raining Empty Claims…” en http://holocaustcontroversies.blogspot.com/2006/12/its-raining-empty-claims_24.html.

    [6] “Burial to replace burning of cattle”, BBC News Online: UK, 31 de marzo de 2001 en http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/1253622.stm.

    [7] Chil Rajchman, The Last Jew of Treblinka: A Survivor’s Memory 1942-1943 (Pegasus Books, 2011), p. 92.

    [8] Yankel Wiernik, A Year in Treblinka (American Representation of the General Jewish Workers’ Union of Poland, Nueva York, 1945), “Chapter IX”, pp. 28-31, en http://www.zchor.org/treblink/wiernik.htm.

    [9] “One Third of the Holocaust”, aproximadamente a los 03:03 minutos.

    [10] Roberto Muehlenkamp, “Mattogno, Graf & Kues on Aktion Reinhard(t) Cremation (1)” en http://holocaustcontroversies.blogspot.com/2011/03/mattogno-graf-kues-on-aktion-reinhardt.html.

    [11] “One Third of the Holocaust”, aproximadamente entre los 02:07 y 02:09 minutos