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    Gases de escape de motores diésel: humo y hollín

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    ¿El humo y el hollín en los gases de escape de un motor diésel pueden incidir en la muerte de seres humanos?

    Los negacionistas del Holocausto argumentan lo siguiente:

    Según los negacionistas del Holocausto, el humo negro y el hollín en los gases de escape de un motor diésel podrían haber “generado grandes molestias a cualquier grupo de víctimas, pero no podrían haber provocado más que un dolor de cabeza”.[1] Como prueba adicional, los negacionistas del Holocausto argumentan que no hay “suicidios con gases de diésel identificados. Los gases de diésel son inherentemente seguros”.[2]

    Los hechos son:

    Los negacionistas del Holocausto simplemente no tienen razón. El gas de diésel no es inocuo, sino que puede ser bastante nocivo, lo suficiente para provocar la muerte. Es sabido que el humo denso y el hollín en los gases de escape de un motor diésel bloquean los conductos de aire humanos. En condiciones específicas, esto puede provocar la muerte por asfixia o puede contribuir al efecto del envenenamiento por monóxido de carbono. Este fue el caso en el Holocausto porque los nazis modificaron los motores que usaban.

    El hollín negro y el humo de los gases diésel es más que “molesto”:

    Los gases de escape de un motor diésel contienen importantes cantidades de humo denso y hollín (material particulado) en condiciones normales de operación. Es peor cuando el motor se modifica de forma deliberada.[3]

    Ese humo y hollín estaban presentes en las camionetas de gas, como indica un hombre llamado Lauer, miembro del Einsatzkommando 4a en Poltava, Ucrania.[4] Él declaró lo siguiente en relación con los camiones de gas: “Yo estaba ahí cuando llegó la camioneta. Cuando se abrieron las puertas, salió un humo denso, seguido por una tanda de cuerpos desplomados. Fue una visión espantosa”.[5]

    Los hechos sobre la muerte por gases de escape de motores diésel:

    Sin lugar a dudas, los motores diésel pueden provocar la muerte por envenenamiento con monóxido de carbono. Por ejemplo, en 2008, un camionero fue hallado muerto en la cabina de su camión de carga y una investigación posterior se llevó a cabo para determinar la causa de la muerte. La investigación indicó que la causa directa de la muerte fue un envenenamiento accidental por monóxido de carbono del motor de su camión.[6]

    Los gases de escape de los motores diésel también pueden matar de otra forma. Un doctor llamado S. Sivaloganathan escribió un estudio de caso en 1998 sobre un hombre del Reino Unido que murió en su automóvil diésel. Concluyó que la causa de la muerte del hombre no fue un envenenamiento con monóxido de carbono (que fue menos de 5 por ciento) sino la anoxia (falta de oxígeno) porque sus conductos de aire quedaron bloqueados con “hollín y otro material presente en las emisiones”.[7]

    Conclusión

    La evidencia muestra que los gases de escape de los motores diésel pueden matar por sí mismos. Además, el humo denso y el hollín son otro factor en la toxicidad de los gases de escape de los motores diésel, sobre todo si se los combina con monóxido de carbono, falta de oxígeno y otros gases tóxicos.

    NOTAS

    [1] Friedrich Berg, “The Diesel Gas Chambers: Myth within a Myth” (“Diesels for Mass-Murder?”, en http://www.ihr.org/jhr/v05/v05p-15_Berg.html.

    [2] Friedrich Berg, “Diesel Gas Chambers: Ideal for Torture—Absurd for Murder” (“7.7 Diesels in Underground Mining-a Brief History”), en
    http://www.nazigassings.com/dieselgaschamberb.html.

    [3] H. H. Schrenk y L.B. Berger, “Composition of Diesel Engine Exhaust Gas”, American Journal of Public Health and the Nation’s Health, 31(7), 1941, p. 677. El artículo completo está en http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1531320/pdf/amjphnation00722-0019.pdf.

    [4] El Einsatzkommando 4a fue una subunidad del Einsatzgruppe C, que fue una de las cuatro unidades de asesinato móviles responsables del exterminio de los judíos en los territorios de la ex Unión Soviética.

    [5] Eugen Kogon, Hermann Langbein y Adalbert Rückerl, editores, Nazi Mass Murder: A Documentary History of the Use of Poison Gas (Yale University Press, 1994), p. 61.

    [6] Sean M. Griffin, M.D.; Michael K. Ward, B.S.; Andrea R. Terrell, Ph.D. y Donna Stewart, M.D., “Diesel Fumes Do Kill: A Case of Fatal Carbon Monoxide Poisoning Directly Attributed to Diesel Fuel Exhaust with a 10-Year Retrospective Case and Literature Review”, Journal of Forensic Sciences, septiembre de 2008, 53(5), pp. 1206-1211.

    [7] S. Sivaloganathan, “Death from diésel fumes”, Journal of Clinical Forensic Medicine, 1998, 5, pp. 138-139 en http://www.vho.org/GB/c/FPB/DieselDeath.pdf.