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    Einsatzgruppen: el tamaño de los Einsatzgruppen

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    ¿Cuántos hombres de los Einsatzgruppen y de otras fuerzas estaban disponibles para asesinar judíos en el este?

    Los negacionistas del Holocausto argumentan lo siguiente:

    No hubo suficientes miembros activos en los cuatro Einsatzgruppen y otras fuerzas para asesinar a 1,150,000 judíos en el este. ¿Cómo hubiese sido posible para estos pequeños grupos de hombre contar con el tiempo y la habilidad para encontrar, reunir y asesinar a millones de judíos?

    Por ejemplo, el negacionista del Holocausto, Joseph Bishop declara que la capacidad “de estas pequeñas bandas de hombres para atravesar distancias enormes” y realizar campañas de asesinatos en masa era “muy problemática, casi imposible”. Bishop se pregunta, visto que la tarea principal de los Einsatzgruppen era mantener el orden y la seguridad, organizar estrategias y combatir a los partidarios, “¿de dónde sacaban tiempo para encontrar, reunir y matar a millones de judíos?”.[1]

    Los hechos son:

    Las unidades Einsatzgruppen no asesinaron a 1,150,000 judíos por sí solas. Detrás de las cuatro unidades Einsatzgruppen había batallones de la policía alemana, unidades auxiliares locales y brigadas SS asignadas para respaldarlos. Por empezar, tenían 36,000 hombres disponibles para ayudarlos de ser necesario. La Wehrmacth (fuerzas armadas regulares alemanas) también brindaba respaldo y material y a veces participaba en las ejecuciones. Además, la población local también asesinó judíos en pogromos. Fueron incitados por los Einsatzgruppen en los primeros días de la guerra y luego se organizaron en unidades formales, que ayudaron a los Einsatzgruppen durante el asesinato de los judíos.

    Los Einsatzgruppen podían obtener fuerzas adicionales según lo necesitaran:

    Decenas de miles de tropas adicionales y su equipamiento estaban a disposición de los Einsatzgruppen. Solo necesitaban solicitar este respaldo. La Wehrmacht (fuerzas armadas regulares alemanas) también cooperó de cerca con los Einsatzgruppen y, a veces, los soldados del ejército regular nazi participaban en las ejecuciones. Estos soldados Wehrmacht no solo vigilaban a los judíos y mantenían el orden, como declara Bishop, sino que también cometían los asesinatos ellos mismos.[2]

    Entre los hombres con los que los Einsatzgruppen podían contar estaban 11 batallones Orpo (Policía del orden), alrededor de 17,000 hombres en total. También tenían acceso a las Brigadas SS 1 y 2, una brigada de caballería y unidades policíacas nazis auxiliares de los oficiales de alto rango de la policía SS, alrededor de 19,000 hombres en total.[3]

    Además, los Einsatzgruppen podían requisar camiones y otro material necesario a pedido de la Wehrmacht y de autoridades de ocupación militar o civil.

    Los Einsatzgruppen procuraban hacer el mayor uso posible de la población local:

    En un telegrama del 29 de junio de 1941, Reinhard Heydrich, el adjunto de Himmler, asignó la tarea específica a los Einsatzgruppen de promover “esfuerzosde autolimpieza”, es decir, pogromos de la población judía. Estos “esfuerzos deautolimpieza” por grupos anticomunistas o antijudíos “no debían impedirse”, sino que debían realizarse “sin dejar rastros”, intensificarse y cuando fuera necesario, “orientar hacia la dirección correcta”.[4] 

    Franz Stahlecker, el líder del Einsatzgruppen A, que operó en Lituania, se refería a la necesidad de “dirigir” las operaciones “espontáneas” : “…a pocas horas de entrar a la ciudad (Kovno, Lituania), se inducía a los elementos antisemíticos para que se implicaran en pogromos contra los judíos, a pesar de la condición extremadamente difícil… La policía consideraba que era una buena idea no implicarse, al menos no de inmediato, en estas medidas inusualmente duras… Se debía crear la impresión de que la población local había tomado los primeros pasos por sí sola como reacción natural ante décadas de opresión por los judíos y el terror más reciente impartido por los comunistas…”.[5]

    Los Einsatzgruppen fomentaron más de 40 pogromos solo en Lituania, en los que se asesinaron alrededor de 10,000 judíos. En un pogromo “espontáneo”, en Kovno, Lituania, el 27 de junio de 1941, un soldado alemán adjunto a la compañía Baker 562 recuerda una escena terrible. Sucedió delante de una estación de servicio: “…vi civiles lituanos golpeando a otros civiles con distintos tipos de armas hasta que ya no mostraran signos de vida… había alrededor de quince muertos o personas seriamente heridas que yacían en el piso… también había algunos miembros de los ‘Freikorps’ lituanos con brazaletes en el brazo izquierdo. Estos ‘Freikorps’ iban a la plaza con más judíos, que también eran golpeados hasta la muerte… Luego de llevarlos a la plaza donde los golpeaban en la cabeza o en la cara en forma indiscriminada, los judíos caían directo al piso… Luego, más judíos eran trasladados a la plaza y ahí los golpeaban de la misma forma”.[6]

    En el mismo incidente, un fotógrafo tomó imágenes de la escena y dijo: “Después de que todo el grupo había sido golpeado hasta la muerte, el joven puso la barreta a un lado, tomó un acordeón, se paró sobre la montaña de cuerpos y tocó el himno nacional lituano… El comportamiento de los civiles presentes (mujeres y niños) era increíble. Luego de que cada hombre había sido asesinado, empezaron a aplaudir y cuando empezó a sonar el himno lituano, se unieron con cantos y aplausos. Al frente estaban las mujeres con niños pequeños en brazos y se quedaron allí hasta que todo hubo terminado”.[7]

    Las imágenes del fotógrafo muestran el pogromo en progreso, incluidos hombres lituanos con palos en alto entre los cuerpos de los judíos. La multitud de lituanos locales y soldados alemanes también se ve de pie alrededor de los límites de la foto alentándolos.[8]

    Cuando el deseo de los locales de cometer pogromos se extinguió, los Einsatzgruppen organizaron a las poblaciones locales en unidades formales. Estas unidades estaban bajo control directo de los Einsatzgruppen y supervisaban la población local en su ejecución masiva de judíos.

    By Bundesarchiv, Bild 101III-Weiss-047-31 / Weiss / CC-BY-SA 3.0, CC BY-SA 3.0 de, (https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5478308)
    Por Bundesarchiv, Bild 101III-Weiss-047-31 / Weiss / CC-BY-SA 3.0, CC BY-SA 3.0 de, a través de Wikimedia Commons.

    Conclusión:

    La afirmación de los negacionistas del Holocausto según la cual los Einsatzgruppen eran “pequeños grupos” de hombres que nunca pudieron haber asesinado a 1,150,000 judíos por sí solos es falsa y engañosa. Primero, entre las cuatro unidades Einsatzgruppen y los recursos que podrían reunir, hubo más que suficiente fuerza humana para asesinar a 1,150,000 judíos en los territorios soviéticos ocupados. Los batallones de la policía nazi, las unidades locales auxiliares y las brigadas SS se asignaron para respaldar a los Einsatzgruppen según fuera necesario. Desde el principio, los Einsatzgruppen tenían 36,000 hombres a su disposición. La Wehrmacht brindó respaldo y material, pidió operaciones de “limpieza” y participó en las ejecuciones.

    Durante los primeros días de la guerra, la población local también asesinó judíos en pogromos incitados por los Einsatzgruppen. Luego, estos voluntarios fueron organizados en unidades formales bajo el control de los Einsatzgruppen.

    NOTAS

    [1] Joseph Bishop, “The Einsatzgruppen and the Holocaust”, Inconvenient History, V1(3), 2009 en http://inconvenienthistory.com/archive/2009/volume_1/number_3/einsatzgruppen_and_the_holocaust.php.

    [2] Peter Longerich, Holocaust: The Nazi Persecution and Murder of the Jews (Oxford University Press, 2010), pp. 244-247.

    [3] Yitzhak Arad, The Holocaust in the Soviet Union (University of Nebraska Press and Yad Vashem, 2009), pp. 58-59.

    [4] Heinz Peter Longerich, The Systematic Character of the National Socialist Policy for the Extermination of the Jews (“A. Orders”) en https://www.hdot.org.

    [5] Ernst Klee, Willi Dressen y Volker Reiss (editores), “The Good Old Days”: The Holocaust as Seen by Its Perpetrators and Bystanders (Free Press, 1988), p. 24.

    [6] Ernst Klee, Willi Dressen y Volker Reiss (editores), “The Good Old Days”: The Holocaust as Seen by Its Perpetrators and Bystanders (Free Press, 1988), pp. 32-33.

    [7] Ernst Klee, Willi Dressen y Volker Reiss (editores), “The Good Old Days”: The Holocaust as Seen by Its Perpetrators and Bystanders (Free Press, 1988), pp. 31-32.

    [8] Ernst Klee, Willi Dressen, and Volker Reiss (editores), “The Good Old Days”: The Holocaust as Seen by Its Perpetrators and Bystanders (Free Press, 1988), pp. 26, 30.