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    Babi Yar: pruebas físicas

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    ¿Por qué no se pueden encontrar rastros físicos de las fosas comunes de Babi Yar?

    Los negacionistas del Holocausto argumentan lo siguiente:

    No hay evidencia física en forma de restos en las fosas comunes para la masacre de Babi Yar. ¡Lo único que se encontró en la “escena del crimen fueron algunos zapatos y harapos”![1] ¿Por qué no desenterramos las fosas comunes y demostramos que no existieron de una vez por todas?[2]

    Los hechos son:

    Las declaraciones de los testigos presenciales después de la guerra confirman la existencia de las fosas comunes. Esta evidencia es mucho más sustancial que “algunos zapatos y harapos”. Además, los rastros físicos de la ejecución de 33,771 judíos en Babi Yar no se pueden determinar con mayor precisión hoy en día porque el barranco fue alterado en gran medida por un desastre natural que cambió la geografía de la zona.

    Los hechos sobre las pruebas físicas en Babi Yar:

    Hay muchas más pruebas del asesinato masivo en Babi Yar que “algunos zapatos y harapos”. Yad Vashem tiene muchas fotografías que muestran restos exhumados, judíos asesinados a la vera de la ruta que llevaba al sitio de ejecución, y nazis buscando pertenencias entre las prendas de los judíos asesinados.[3]

    La Comisión Estatal Extraordinaria Soviética realizó una investigación del terreno de Babi Yar en 1944 y cavó cuatro pozos de exploración. Según su informe, descubrieron cuerpos en dos de los pozos. El informe también dice: “encontramos numerosos restos de los cuerpos quemados, prendas y huesos… los asesinatos masivos en Kiev de la población civil rusa tuvieron un alcance sin precedentes… el número de víctimas ascendió a varias decenas de miles de hombres, mujeres y niños”.[4]

    También hay declaraciones de oficiales nazi de alto rango que fueron testigos presenciales de los hechos y responsables de esconder las pruebas de la atrocidad. Por ejemplo, un comandante del Einsatzkommanda 4a, Paul Blöbel fue parcialmente responsable de llenar las fosas comunes con cuerpos. Más adelante, también estuvo a cargo de destruir la evidencia en el barranco. Como fuente fidedigna sobre las fosas comunes de Babi Yar, explicó luego de la guerra por qué la Comisión Estatal Extraordinaria encontró cenizas y cuerpos enteros sin quemar en Babi Yar: “como el frente se acercaba, no pudimos destruir las fosas comunes que estaban más al sur y al este…”.[5]

    Declaraciones de testigos oculares del estado de Babi Yar inmediatamente después de la guerra:

    Anatoli Kuznetsov vivió en Kiev durante la ocupación alemana y la masacre de Babi Yar. En su memoria, Babi Yar, Kuznetsov describe cómo exploró el barranco después de la expulsión de los alemanes y la recuperación del área por parte de los soviéticos: “…Fui con un amigo para ver lo que había quedado. El barranco era enorme, podría decirse majestuoso: profundo y ancho, como la garganta de una montaña. Si te parabas de un lado y gritabas apenas se podía escuchar del otro lado… Al fondo corría un pequeño arroyo con agua transparente… Conocíamos el arroyo como la palma de nuestra mano. Cuando éramos niños hacíamos pequeñas presas para desviarlo y muchas veces nadamos en él. La ribera era de arena gruesa, pero ahora por algún motivo la arena estaba mezclada con pequeñas piedras blancas. Me agaché y recogí una de ellas y la miré más de cerca. Era un pedazo de hueso, grande como una uña y estaba carbonizado de un lado y blanco del otro… Seguimos caminando un poco más sobre estos trozos de hueso hasta que llegamos a la cima del barranco… en un lugar vimos que la arena estaba gris. De repente, nos dimos cuenta de que estábamos caminando sobre cenizas humanas”.

    Kuznetsov vio “una proyección angular de granito y un trozo de carbón de casi treinta centímetros (1 pie) de grosor… El carbón era marrón y endeble, como si fuera una mezcla de cenizas ferroviarias y cola de carpintero”. Algunos niños que cuidaban a las cabras mientras pastaban en las colinas, también estaban cavando en la fosa y rompían los pedazos a medida que los sacaban. Kuznetsov les preguntó qué hacían y ellos le mostraron “…un puñado de algo que brillaba… eran anillos, aretes y dientes de oro a medio fundir. Estaban buscando oro… Caminamos un poco más y encontramos muchos huesos, una calavera, aún entera, de alguien que había sido enterrado hace poco y más pedazos de ceniza negra entre la arena gris”.[6]  Según el testimonio de Kuznetsov, cualquier observador casual, sin contar siquiera con una pala, podía encontrar pruebas de la masacre de Babi Yar después de la guerra.

    ¿Por qué no podemos desenterrar las fosas masivas hoy en día?:

    Como ya se ha mencionado, los negacionistas del Holocausto cuestionan la falta de investigación forense en Babi Yar. Por ejemplo, el negacionista del Holocausto Herber Tiedemann se quejó de lo siguiente: si Babi Yar constituye una parte tan grande de la “historia del Holocausto”, ¿por qué no desenterramos las fosas comunes y demostramos si existieron de una vez por todas? Sin embargo, hoy no podemos encontrar las cenizas y los huesos que Kuznetsov describió, mucho menos las fosas comunes, porque el barranco fue modificado por un desprendimiento masivo en 1961.

    Kuznetsov describe el evento que cambió al barranco para siempre: “Ellos, (los ingenieros rusos), construyeron un embalse alrededor de los límites de Babi Yar y empezaron a bombear una mezcla de agua y barro hacia el interior del barranco mediante tubos provenientes de las canteras cercanas de las fábricas de ladrillos. El barranco se transformó en un lago… El agua en el lago olía muy mal, era verde y estaba estancada, además, el ruido de la mezcla de agua y barro que salía de los tubos no cesaba nunca. Esto duró varios años. Cada año, el barranco crecía en tamaño, en 1951 tenía la altura de un edificio de seis pisos. El lunes 13 de marzo de 1961 colapsó. Las lluvias de la primavera se habían escurrido hacia el barranco e inundaron el lago que empezó a desbordar; los canales no pudieron contener el volumen de agua que supero el embalse”. Una pared de nueve metros (30 pies) de agua, barro y desechos se precipitó por el barranco a la velocidad de un tren expreso. La pared de barro y agua barrió con todo el barrio de Kurenivka. Kuznetsov reporta: “Las casas que quedaron en el camino de la ola fueron barridas como si estuvieran hechas de cartón. Algunos tranvías fueron arrastrados por el agua varios kilómetros y luego quedaron enterrados. Lo mismo sucedió con la terminal de tranvía, el hospital, el estadio, una fábrica de instrumentos y todo el barrio residencial”.

    El número estimado de víctimas fatales fue de 1,500 a 2,000, aunque los soviéticos admitieron solo 145. Luego del desastre, Kuznetsov describe la escena: “Se trajo muchísima maquinaria a Babi Yar, excavadoras, topadoras, camiones de relleno y máquinas perforadoras. Se volvió a rellenar el barranco, y parte del suelo se colocó en la zona que había sido destruida. Finalmente se rellenó Babi Yar y en su lugar se construyó una ruta principal… En el lugar donde estaba el campo de concentración construyeron un nuevo complejo con viviendas, construidas sobre huesos, como podrán imaginarse. Cuando estaban cavando para colocar los cimientos se encontraron con huesos, a veces atrapados en alambre de púa. Las ventanas y los balcones de la primera hilera de estas casas están orientados hacia el lugar donde sucedieron las masacres masivas de los judíos en 1941… el cementerio judío fue destruido. Las excavadoras trabajaron en ese enorme cementerio y limpiaron todas las tumbas y lápidas, desenterrando huesos y ataúdes de zinc a medida que avanzaban. Donde estaba el cementerio empezaron a construir las instalaciones para un centro televisivo, equipado con las últimas tecnologías…. En el centro de toda esta instalación, en el lugar, ahora rellenado, donde sucedieron las ejecuciones, comenzaron a delinear un nuevo estadio y un gran parque de diversiones… El plan de construcción del estadio no llegó a completarse. En este momento, no hay actividad alguna en aquel lugar maléfico. Entre el complejo de viviendas, que se encuentra donde estaba el campo, por un lado, y el centro televisivo, que se encuentra donde estaba el cementerio, por el otro, ahora hay un enorme espacio desierto, cubierto de bardana y zarza. Así fue que Babi Yar desapareció”.[7]

    Hoy, casi no queda nada en Babi Yar relacionado con la masacre de los judíos. La zona está atravesada por rutas, puentes y viviendas; el río Dnieper también atraviesa la mayor parte de los sitios donde estaban las fosas.[8] Por ende, es imposible localizar las fosas comunes para exhumar y examinar los restos.

    View of the TV tower from Babi Yar, Kiev. By Roland Geider (Ogre) (own work) [Public domain], via Wikimedia Commons.
    Vista de la torre de TV desde Babi Yar, Kiev. Por Roland Geider (Ogre) (trabajo propio) [Dominio público], a través de Wikimedia Commons.

    Conclusión:

    Los rastros físicos de la ejecución de los judíos en Babi Yar son más que algunas fotografías de “zapatos y harapos”, como argumentan algunos negacionistas. La Comisión Estatal Extraordinaria Soviética realizó una inspección y localizó, excavó y examinó a nivel forense varias fosas, donde encontraron cuerpos y huesos quemados. Las declaraciones de los testigos presenciales después de la guerra confirman la existencia visible de huesos y cenizas repartidos en la parte sur del barranco. Después de 1961 fue imposible excavar en los sitios de asesinato y en las fosas, debido a la destrucción de Babi Yar luego de una inundación masiva.

    NOTAS

    [1] Carlo Mattogno y Jürgen Graf, Treblinka: Extermination Camp or Transit Camp? (Theses & Dissertations Press, 2004), p. 223 en http://vho.org/dl/ENG/t.pdf. Mattogno se refiere a una imagen de zapatos y harapos que forma parte de una serie de imágenes tomadas u obtenidas por la Comisión Estatal Extraordinaria Soviética que investigó las atrocidades alemanas en Kiev.

    [2] Herbert Tiedemann, “Babi Yar: Critical Questions and Comments” (“6.6. Securing Evidence”) en www.vho.org/GB/Books/dth/fndbabiyar.html. Un negacionista del Holocausto, Tiedemann pregunta: “Por qué nadie intentó obtener pruebas para confirmar los asesinatos… ¿Por qué nadie se molestó en hacer algo al respecto para obtener cuerpos y restos, residuos, armas asesinas, etc. a pesar de que haya innumerables víctimas implicadas?”.

    [3] Estas fotos están disponibles en www.yadvashem.org, en “Digital Collections”, “Photo Archive”, “On Line Photo Archive”? e ingresando “Babi Yar” como término de búsqueda.

    [4] El informe de la Comisión Estatal Extraordinaria, “Information of the Extraordinary State Commission on Destruction and Atrocities Perpetrated by the German-Fascist Invaders in the City of Kiev”, está reproducido completo en http://forum.axishistory.com/viewtopic.php?t=42076, p. 202.

    [5] “Evidence by Blöbel on the Burning of Bodies and Obliterating the Traces of Bodies of Jews Killed by the Einsatzgruppen, Affidavit”, N.º 3947 en el trabajo de Yitzhak Arad, Israel Gutman y Abraham Margaliot (editores), Documents of the Holocaust: Selected Sources on the Destruction of the Jews of Germany and Austria, Poland, and the Soviet Union (Eighth Edition) (University of Nebraska Press y Yad Vashem, 1999), pp. 471-473.

    [6] A. Anatoli (Kuznetsov), Babi Yar: A Document in the Form of a Novel, traducido por David Floyd (Farrar, Straus y Giroux, 1970), pp. 16, 17. Kuznetsov escribió Babi Yar con el pseudónimo A. Anatoli. A pesar de ser una memoria, llamarla “novela” permitió su publicación en la Unión Soviética, pero de todas formas fue muy censurada. Kuznetsov desertó a occidente en 1968 y murió en 1979. A partir de 1970, Babi Yar se imprimió en occidente en una versión sin censura bajo su nombre completo A. Anatoli Kuznetsov.

    [7] A. Anatoli (Kuznetsov), Babi Yar: A Document in the Form of a Novel, traducido por David Floyd (Farrar, Straus y Giroux, 1970), pp. 471-475.

    [8] Pueden demostrarlo ustedes mismos. Accedan a http://www.deathcamps.org/occupation/babi%20yar.html. Encuentren la “fotografía de GoogleEarth” a la izquierda (en el medio de la página). Hagan clic con el botón derecho en la imagen que muestra la misma fotografía con el barranco anterior dibujado en el mapa.