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    La Operación Reinhard y la cremación masiva: cantidad de madera

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    ¿Cuánta madera se necesitaba para las cremaciones masivas en los campos de la muerte de la Operación Reinhard? (Parte 2 de 2)

    Los negacionistas del Holocausto argumentan lo siguiente:

    Se habrían precisado unas 96,000 toneladas de madera para incinerar los cuerpos de los 600,000 judíos asesinados en Belzec, cantidad que no tenían a su disposición.

    Según Carlo Mattogno, negacionista italiano del Holocausto, conseguir 96,000 toneladas de madera habría requerido la deforestación de un área de bosques maduros 30 veces mayor al territorio del campo. Además, conforme a fotografías aéreas tomadas en 1945, la zona todavía contaba con muchos árboles.[1]

    Los hechos son:

    La evidencia indica que las cifras a las que llegaron los negacionistas del Holocausto, en sus cálculos sobre la cantidad de madera requerida para cremar a los judíos asesinados en Belzec y en Sobibor, se han exagerado aproximadamente un séxtuple de la cifra real. Las estimaciones indican requerimientos de madera mucho menores. Había suficiente cantidad de madera disponible en la zona.

    Datos pertinentes a la utilización de madera en los campos:

    Todos los años, deben sacrificarse grandes cantidades de animales debido a las enfermedades. Sus restos constituyen un problema de salud pública, por lo que deben destruirse con rapidez y por completo.

    Los funcionarios sanitarios han descubierto que pueden quemar unos 41,300 kg (unas 91,050 lb) de cadáveres porcinos con 40 metros cúbicos de leña (unos 24,145 kg de madera). En consecuencia, para incinerar 1 kg de restos animales, se necesitan 0.58 kg de madera.[2]

    Los expertos de este campo señalan que “como regla general, se requiere la misma cantidad en toneladas de desechos de madera que el peso de los restos… 5 toneladas de restos implican 4-5 toneladas de desechos de madera. Si se van a incinerar muchos huesos, la cantidad de desechos de madera requerida es mucho menor”.[3]

    Crédito de la fotografía: United States Holocaust Memorial Museum, cortesía de los Archivos Nacionales y Administración de Documentos de los Estados Unidos, College Park

    Cifras realistas y fundamentadas de la cantidad de leña necesaria:

    Utilizaremos un peso corporal promedio de 25 kg (unas 55 lb), que tiene en cuenta el peso de los cadáveres en diversas etapas de descomposición (entre 14 y 35 kg).

    600,000 cadáveres x 25 kg de peso cada uno = 15,000,000 kg totales de peso corporal

    15,000,000 kg x 1 kg de madera por cada kg de peso corporal = 15,000,000 kg de madera

    15,000,000 kg de madera = 15,000 toneladas métricas de madera

    Por lo tanto, la cifra de 96,000 toneladas métricas de Mattogno es desmesurada y representa al menos 6 veces más que la cifra real estimada.

    ¿De dónde provenía la leña? ¿Se habría deforestado por completo la zona circundante a los campos?

    En los tres campos, los grupos de trabajo judíos cortaban y acarreaban madera al campo todos los días, a veces desde una distancia de cinco kilómetros. Esta madera se usaba para alimentar las parrillas de incineración y para reemplazar las ramas intercaladas en el cercado camuflado. Las ramas sustituidas servían de yesca para prender los fuegos de incineración.

    Thomas Blatt, sobreviviente de Sobibor, recuerda haberse ofrecido como voluntario para trabajar en el comando del bosque: “El trabajo que allí se realizaba también se llevaba a cabo fuera de la zona delimitada por alambre de púas del campo. Este grupo en particular suministraba madera al crematorio talando árboles y extrayendo los tocones del suelo”.[4] Con respecto al origen de la madera, Blatt rememora: “Cuando ya no quedaban más árboles jóvenes en las inmediaciones, me puso a cargo de un grupo de taladores que se adentraban más en el bosque”.[5]

    Las fotografías aéreas tomadas en 1940 antes de que se instaurara Belzec muestran que el sitio era muy boscoso. Una fotografía aérea tomada en 1945 (dos años después de que el campo se cerrara) revela las inmediaciones del campo muy despojadas de árboles, algunos de los cuales se habían talado para construir el campo. Esta deforestación es coherente con los requisitos de madera, siempre que se usen cifras más realistas que las inventadas por los negacionistas del Holocausto.[6]

    Conclusión:

    Mattogno exageró los requisitos de madera por kilogramo corporal al computar una cantidad seis veces superior a la necesaria. Los cálculos apropiados de la leña requerida consideran varios factores: el estado real de dos tercios de los cuerpos (piel seca y huesos), las edades de las víctimas (entre un tercio y la mitad estaba compuesto por niños y bebés), los valores estimados correctos sobre el peso corporal promedio y cifras más serias sobre la cantidad de madera requerida.

    De acuerdo con los testimonios de numerosos testigos presenciales, la leña provenía de las cercanías del campo y de otros sitios a kilómetros de distancia. La deforestación de la zona es coherente con la cantidad de madera requerida.

    NOTAS

    [1] Carlo Mattogno, Belzec in Propaganda, Testimonies, Archeological Research, and History (Theses & Dissertations Press, 2004), p. 85 en http://vho.org/dl/ENG/b.pdf.

    [2] Roberto Muehlenkamp, “Carlo Mattogno on Belzec Achaeological Research—Part 4 (2)” (“4.2 Wood Requirements”) en http://holocaustcontroversies.blogspot.com/2006/05/carlo-mattogno-on-belzec_28.html que cita el trabajo de R. D. Lund, I. Kruger y P. Weldon, “Options for the Mechanised Slaughter and Disposal of Contagious Diseased Animals—A Discussion Paper”.

    [3] Ibíd., “Carlo Mattogno on Belzec Achaeological Research—Part 4 (2)” (“4.2 Wood Requirements”).

    [4] Thomas Toivi Blatt, From the Ashes of Sobibor: A Story of Survival (Northwestern University Press, 1997), p. 112. Para obtener más declaraciones sobre la tala de árboles, véase Abraham Krzepicki, “Eighteen Days in Treblinka” en Alexander Donat, editor, The Death Camp Treblinka: A Documentary (Biblioteca del Holocausto, 1979), p. 124; Samuel Willenberg, Surviving Treblinka, edición de Wladyslaw T. Bartoszewski, traducción al inglés de Naftali Greenwood (Basil Blackwell, 1989), p. 110; Richard Glazar, Trap with a Green fence: Survival in Treblinka (Northwestern University Press, 1992), pp. 127-135.

    [5] Thomas Toivi Blatt, From the Ashes of Sobibor: A Story of Survival (Northwestern University Press, 1997), p. 110.

    [6] Las fotografías están disponibles en “Belzec Maps” en http://www.deathcamps.org/belzec/maps.html.