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    Ataques aéreos aliados en Dresden: blanco militar Dresden

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    ¿Cómo sabemos que Dresden fue un blanco militar legítimo?

    Los negacionistas del Holocausto suelen usar el bombardeo aliado de Dresden (13-14 de febrero de 1945) como evidencia de los crímenes de guerra de los aliados. Hacen esto para reducir, en comparación, los asesinatos sistemáticos cometidos por los nazis.

    Los negacionistas del Holocausto argumentan lo siguiente:

    Dresden era una ciudad cultural que no contaba con defensas y no tenía importancia militar o industrial.

    Los hechos son:

    Dresden fue un blanco militar legítimo. También fue un centro industrial importante con más de 100 fábricas y empresas que realizaban armamentos, partes de torpedos, partes de aviones, partes de barcos y de naves submarinas, radios de campo, teléfonos e instrumentos de precisión óptica. También funcionó como un punto de conexión importante en el sistema ferroviario alemán, acelerando el transporte de provisiones y soldados al frente oriental.

    ¿Qué sucedió en Dresden?

    El 13 y 14 de febrero de 1945, las fuerzas aéreas británicas y norteamericanas bombardearon Dresden, Alemania. La parte antigua de Dresden (Altstadt) fue totalmente destruida y murieron entre 25,000 y 35,000 personas.

    ¿Qué dicen los negacionistas del Holocausto sobre Dresden?:

    El negacionista del Holocausto David Irving es el principal defensor del argumento según el cual Dresden no fue un blanco militar legítimo. Irving alega que era una ciudad que solo tenía importancia cultural y no contaba con defensas. Según Irving, “Dresden era una catástrofe anunciada. Era una ciudad a la que todos los compañeros habían enviado a sus padres, madres y abuelos porque era segura… Dresden era casi una ciudad sin defensa…”[1]

    Los hechos sobre Dresden como blanco militar:

    Dresden era un centro industrial importante con más de 100 fábricas y empresas industriales que empleaban a 50,000 trabajadores. Estas fábricas preparaban armamento (cartuchos y municiones), partes de torpedos, partes de aviones, radios de campo y teléfonos, componentes de dirección para naves submarinas, turbinas especializadas para la marina, equipamiento de rayos X e instrumentos de precisión óptica. También había una fábrica de gas venenoso y una fábrica de armas anti-aeronaves en Dresden.

    Dresden también funcionó como punto de conexión clave en el sistema ferroviario alemán, con líneas de ferrocarril que salían de la ciudad hacia todas las direcciones. En 1944, los nazis instalaron líneas especiales y plataformas para enviar provisiones desde y hacia las principales fábricas de armamento de la ciudad. Gran parte de este armamento viajaba directamente a las zonas de combate en el frente oriental. Había cuatro zonas de carga y cuatro estaciones principales del ferrocarril que se utilizaban con propósitos militares y, por lo tanto, eran blancos militares legítimos.

    En febrero de 1945, Dresden estaba a solo 145 km (90 millas) del frente oriental. Este hecho aumentó la importancia de Dresden como punto de tránsito del tráfico militar desde y hacia el frente oriental. Por ejemplo, un total de 28 trenes militares, con casi 20,000 hombres y oficiales, pasaba justo por una de las estaciones de tren de Dresden cada día. Destruir estas estaciones y líneas ferroviarias, como medio para interrumpir el movimiento de tropas del frente oriental, era un objetivo militar. Dresden también fue un importante puerto fluvial y un centro de tráfico de cargas en el río Elbe, uno de los principales ríos de Europa.[2]

    Los hechos sobre la defensa de Dresden:

    Un mes antes del ataque aéreo a Dresden, los alemanes habían colocado armas anti-aeronaves alrededor de la ciudad. El 13 de febrero de 1945, los alemanes ordenaron que se retiren estas armas y la ciudad quedó sin defensa. Las armas se colocaron más cerca del frente oriental como para reducir el avance soviético. Ni los británicos ni los norteamericanos sabían que Dresden estaba sin defensa al momento del ataque aéreo. Al contrario, esperaban una respuesta más sólida.

    From the 5th edition of Meyers Konversationslexikon (1893-97) [Public domain], via Wikimedia Commons.
    De la quinta edición de Meyers Konversationslexikon (1893-97) [Dominio público], a través de Wikimedia Commons.

    Conclusión:

    Dresden fue un blanco militar legítimo.[3] Tenía líneas ferroviarias militares importantes y más de 100 fábricas al servicio de la estrategia militar de los nazis. Dresden también desempeñaba un papel importante en los esfuerzos de los alemanes para reabastecerse a medida que el frente oriental se acercaba a la ciudad. La ciudad estaba sin defensa porque los alemanes habían trasladado las armas anti-aeronaves de Dresden hacia el frente oriental. Las fuerzas aliadas no sabían esto. Los negacionistas del Holocausto ignoran la importancia militar de Dresden y el contexto en torno a su defensa.

    NOTAS

    [1] David Irving, Firestorm over Dresden (video, Big Little Picture Company, 1991).

    [2] Frederick Taylor, Dresden: Tuesday, February 13, 1945 (HarperCollins, 2004), pp. 148-153, 160-163; Marshall De Bruhl, Firestorm: Allied Airpower and the Destruction of Dresden (Random House, 2006), pp. 182-185.

    [3] La estrategia británica de bombardeo del área donde se encontraban las ciudades alemanas creó una controversia durante la guerra que aún sigue vigente. La estrategia tenía como objetivo destruir la moral de los ciudadanos alemanes dejándolos sin hogar con la esperanza de que obligaran al gobierno a buscar la paz. El bombardeo también destruyó las fábricas, las redes de comunicación y las facilidades de transporte que eran blancos militares legítimos, pero según la Wirtschaft und Statistik, (noviembre de 1949) Statistisches Bundesamt Deutschland [Oficina estadística federal alemana] también mató a 410,000 civiles alemanes. Algunos consideran que el bombardeo por los aliados del área de las ciudades alemanas es un crimen de guerra, pero cabe destacar que los alemanes aplicaron la misma estrategia en todas las principales ciudades británicas como Londres (durante el Blitz) y Coventry, con el objetivo de destruirlas hasta el último ladrillo sin preocuparse por las muertes civiles, que en Gran Bretaña fueron de 61,000 muertos y 86,000 heridos al final de la guerra. (Para más datos, véase http://myweb.tiscali.co.uk/homefront/arp/arp4a.html). Para leer reflexiones desde el punto de vista aliado y alemán sobre un tema difícil y complejo, véase los trabajos de: A.C. Grayling, Among the Dead Cities: The History and Moral Legacy of the WW2 Bombing of Civilians in Germany and Japan (Walker & Company, 2006); Max Hastings, Bomber Command (Pan Macmillan, 2010); y Herman Knell, To Destroy A City: Strategic Bombing and its Human Consequences in World War II (Da Capo Press, 2003).