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    Evidencia de la Operación Reinhard: uso de las excavadoras

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    ¿Cómo sabemos que los nazis usaron excavadoras para exhumar los cuerpos con el fin de cremarlos en los campos de la muerte de la Operación Reinhard?

    Los negacionistas del Holocausto argumentan lo siguiente:

    La única prueba de que los nazis usaron excavadoras en los campos de la muerte de Treblinka, Belzec y Sobibor de la Operación Reinhard son dos dibujos que realizó un único sobreviviente de Treblinka.

    Más específicamente, los negacionistas del Holocausto también afirman que, por sí solos, ambos dibujos son poco definitivos. Los dibujos, realizados por S. Willenberg en la década de 1980, solo muestran parte del campo de Treblinka, y muestran “¡una excavadora en el fondo!”.[1]

    Los hechos son:

    Muchas pruebas, entre ellas, fotografías, documentos y testimonios de testigos, indican que los nazis usaron excavadoras para exhumar los restos de las víctimas de las fosas comunes de Treblinka, Belzec y Sobibor.

    Hechos sobre el uso de excavadoras en Treblinka:

    Los dibujos de Samuel Willenberg ciertamente no constituyen la única prueba de que los nazis usaron excavadoras en Treblinka. También existen fotografías, documentos y testimonios sobre su utilización.

    Fotografías: Kurt Franz fue el último comandante de este campo. Aunque una directriz de las SS lo prohibía explícitamente, Franz tomó numerosas fotografías del campo, entre ellas, de las excavadoras, de las cámaras de gas y de las fosas comunes.[2]

    Otros documentos:

    • un telegrama de Odilo Globocnik, a cargo de la Operación Reinhard en Lublin, Polonia, con fecha del 4 de septiembre de 1942. En él, insistía que debían adquirirse de inmediato dos “palas excavadoras” a la empresa August Harms en Hamburgo, Alemania;[3]
    • un telegrama de Christian Wirth, el supervisor de los tres campos, dirigido a Hans Kammler en Berlín con fecha del 2 de junio de 1942. El asunto de este telegrama es la entrega de una excavadora de la empresa Lamczak en Berlín. Wirth se queja de que ha llegado una excavadora, que ha sufrido daños y que no se ha podido reparar en Polonia;[4]
    • un documento de envío con fecha del 29 de junio de 1943. Aquí se indica que los nazis devuelven, de nuevo a la empresa Lamczak en Berlín, una de las tres excavadoras de Treblinka.[5]

    Declaraciones de testigos presenciales que corroboran los documentos:

    En Belzec:

    Maria Daniel, una mujer polaca que vivía cerca de Belzec: “Podíamos ver una máquina que tomaba los cadáveres de las fosas y los arrojaba a las llamas […]. En aquel tiempo, un espantoso hedor dominaba toda la zona, el olor a restos y huesos humanos incinerados. Desde el momento en que empezaron a quemar los cadáveres, llegaba el olor a muerto desde todas las direcciones del campo. Cuando los alemanes completaron la incineración de los cadáveres, desmantelaron el campo”.[6]

    Rudolf Reder, un sobreviviente judío de Belzec: “Cavamos pozos, enormes fosas comunes […] Cavamos con palas, aunque también había una máquina que cargaba arena, la llevaba a la superficie y la vaciaba al lado de los pozos”.[7]

    Heinrich Gley, un guardia de las SS, que llegó a Belzec para finales de julio de 1942: “Cuando se habían exhumado todos los cuerpos de las fosas, un comando especial de búsqueda cribaba la tierra, extraía los restos —huesos, mechones de cabello, etc.— y los tiraba a las llamas. Trajeron una excavadora mecánica adicional para acelerar el trabajo. Una excavadora provenía de Sobibor y la otra del distrito de Varsovia, que estaban operadas por Hackenholt”.[8]

    En Sobibor:

    Dov Frieberg, un sobreviviente judío, declaró: Un día trajeron al campo una gran grúa, con dos palas inusuales. La grúa estuvo al lado de Lager II [la sección de recepción] durante unos días, donde Getzinger se ocupó de ella durante un período prolongado, y después la trajeron a Lager III [la sección de la muerte del campo]. Tiempo después, el aire a nuestro alrededor estaba colmado del terrible hedor a podrido, a carne quemada; un espeso humo negro soplaba hacia nosotros desde Lager III, cubriendo todo el cielo”.[9]

    En Treblinka:

    Franz Stangl, el comandante de Treblinka: “Debe de haber sido para comienzos de 1943. Ese fue el momento en que trajeron las excavadoras. Con estas máquinas, se extraían los cuerpos de los enormes pozos que se habían usado hasta entonces [para el entierro]”.[10]

    Samuel Willenberg, sobreviviente de Treblinka: “Por encima del banco de arena de 5 m de alto, veíamos la punta de una grúa que se había usado para cavar pozos y amontonar la arena entre nosotros y el Todeslager [zona de la muerte del campo]. Ahora desenterraba cadáveres y los dispersaba. Cuando la pala se alzaba en el aire, veíamos cadáveres cayéndose entre los bordes dentados […]. Así seguía la grúa, desechando restos en el horno ardiente, durante días enteros”.[11]

    El testimonio de los vecinos polacos, de los sobrevivientes judíos y de los perpetradores nazis corrobora la evidencia documental de que los nazis y sus colaboradores usaron excavadoras en los tres campos.

    Conclusión:

    Los dibujos de Samuel Willenberg no constituyen la única prueba de la utilización de excavadoras en Treblinka. Los documentos primarios, las fotografías y las declaraciones de testigos presenciales, cuando se toman en su conjunto, respaldan de manera persuasiva la afirmación de que los nazis emplearon excavadoras en Treblinka, Belzec y Sobibor. Inicialmente, se destinaban a cavar fosas comunes, luego, a exhumar los restos para su cremación.

    Shmuel Willenberg, 1942. Photo Credit: United States Holocaust Memorial Museum, courtesy of Shmuel and Ada Willenberg
    Samuel Willenberg, 1942. Crédito de la fotografía: United States Holocaust Memorial Museum, cortesía de Samuel y Ada Willenberg

    NOTAS

    [1] Carlo Mattogno y Jürgen Graf, Treblinka: Extermination Camp or Transit Camp? (Theses & Dissertations Press, 2004), p. 141 en http://vho.org/dl/ENG/t.pdf. Véanse los dibujos en Samuel Willenberg, Surviving Treblinka, editado por Wladyslaw T. Bartoszewski (Basil Blackwell, 1989), Láminas 2 y 3. Una de las ilustraciones también está disponible en http://www.holocaustresearchproject.org/ar/treblinka/maps.html.

    [2] Véanse varias fotografías del álbum de Franz, incluidas las excavadoras, las cámaras de gas y las fosas comunes en http://www.deathcamps.org/treblinka/photos.html.

    [3] Para un facsímil del telegrama y su traducción al inglés, véase “Treblinka Excavators” en http://deathcamps.org/treblinka/excavators.html.

    [4] Para un facsímil del telegrama y su traducción al inglés, véase “Treblinka Excavators” en http://deathcamps.org/treblinka/excavators.html.

    [5] Jonathan Harrison, Robert Muehlenkamp, Jason Myers, Sergey Romanov y Nicholas Terry, Belzec, Sobibor, Treblinka: Holocaust Denial and Operation Reinhard. A Critique of the Falsehoods of Mattogno, Graf and Kues, p. 356 que cita a Vernehmung Maria Daniel, 16 de octubre de 1945, BAL B162/208 AR-Z 252/59, Bd. 1, 1154 en http://holocaustcontroversies.blogspot.com/2011/12/belzec-sobibor-treblinka-holocaust.html. Seleccionar Google Docs, Rapidshare o Archive.org para obtener una versión en PDF (en inglés).

    [6] Yitzhak Arad, Belzec, Sobibor, Treblinka: The Operation Reinhard Death Camps (Indiana University Press, 1987), p. 173, que cita documentos legales del juicio Belzec-Oberhauser, Banda 6, 1154.

    [7] Rudolf Reder, “Belzec”, en Polin: Studies in Polish Jewry, vol. 13 (“Focusing on the Holocaust and its Aftermath”), editado por Antony Polonsky (Littman Library of Jewish Civilization, 2000), p. 280.

    [8] Robin O’Neil, Belzec: Prototype for the final Solution: Hitler’s Answer to the Jewish Question (“Belzec: Second Phase, Belzec’s dead: burning of the corpses”) en http://www.jewishgen.org/Yizkor/Belzec1/bel100.html#67r que cita los documentos legales de TAL/ZStL, Caso Belzec: declaraciones de Heinrich Gley y Robert Jührs, 11 de octubre de 1961.

    [9] Dov Freiberg, To Survive Sobibor (Gefen Publishing House, 2007), pp. 266, 267.

    [10] Jonathan Harrison, Robert Muehlenkamp, Jason Myers, Sergey Romanov y Nicholas Terry, Belzec, Sobibor, Treblinka: Holocaust Denial and Operation Reinhard. A Critique of the Falsehoods of Mattogno, Graf and Kues, pp. 445, 446 en http://holocaustcontroversies.blogspot.com/2011/12/belzec-sobibor-treblinka-holocaust.html. Seleccionar Google Docs, Rapidshare o Archive.org para obtener una versión en PDF (en inglés).

    [11] Samuel Willenberg, Surviving Treblinka, editado por Wladyslaw T. Bartoszewski (Basil Blackwell, 1989), p. 108.